Receta - Remolachas con queso y rúcula

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Recientemente le  pregunté a un amigo cuales vegetales son sus favoritos. Me dijo que los tomates, cebolla y cilantro. Poco después me confesó que esos son los únicos que conoce. Dizque su familia nunca lo enseñó a comer nada más. Bueno, ni tanto la culpa es toda de su mamá porque ya está él bastante grandecito para aprender a comer. Tenemos que ser curiosos y aventureros en la cocina señores y señoras. El reino vegetal es rico en vitaminas, minerales y otros compuestos que no solo son esenciales para nuestro metabolismo pero también son las curas que la Madre Naturaleza diseñó para ayudarnos a estar sanos y vivir por muchos años.

También tengo una amiga que no sabe cocinar y se come exclusivamente en restaurantes tres veces al día. ¡Imagínense! No saber alimentarse es como no saber montar bicicleta, nadar, o administrar primeros auxilios. Sin mencionar el tamaño gasto que representa comer afuera el año entero.

Perorata aparte, aprovechando que yo estaba cocinando en ese momento, y además tenía 7 racimos de remolachas en el refrigerador, me apunté a introducir a mi amigo a un nuevo vegetal.

A propósito de las remolachas tengo una historia. Cuando yo era pequeñita me encantaban. O a lo mejor era el embarrotillo fantástico que me dejaban hacer con tal de que me las comiera. Bueno, pues un día estabámos en un restaurante con una familia de amigos y yo entrenidísima con un plato de remolachas delante de mi. Alternaba entre comérmelas con las manos y figurar lugares donde poner las huellas enrojecidas de las palmas. ¿Y a qué no adivinan donde mis manecitas fueron a parar? A la camisa blanca de la amiga de mi mamá, cuyas pechugonas siempre me traían fascinadas. Acabó la pobre mujer con dos manotas rojas en la blusa. ¡Qué horror!

Bueno pues esta receta la saqué del libro Verduras (p. 74) pero por supuesto que la adapté a lo que tenía en mi cocina en ese momento y mis prioridades (por ejemplo, la receta lleva azúcar pero yo no se la puse). A mi amigo le encantó y juró que se lo iba a preparar a su esposa (que es otra que bien baila y no come nada de vegetales). Aquí les va:

6-8       remolachas pequeñas

2          echalotas ó ½ cebolla roja picada

2 tzs     rúcula o arúgula

3 oz     queso feta o de cabra desmenuzado

 

1 cdta  vinagre balsámico

1 cdta  aceite de oliva

1 cda   eneldo o perejil fresco picado

1/4 tz    nueces picadas

Jugo de ½ limón

 

Coloca las remolachas (a las que también se les llama betabeles en algunas partes del mundo) sin pelar y con un pedazo de tallo en una cazuela honda. Vierte suficiente agua para cubrirlas, tápalas y ponlas a hervir a fuego alto. Estarán listas cuando estén tiernas y se puedan pinchar facilito con un tenedor. Déjalas enfriar y pelalas bajo un chorro de agua fría (es más fácil así). Retira los tallos y cortálas en cuartos.

En un tazón mezcla las echalotas y la rúcula. En una taza mezcla el vinagre, aceite de oliva, hierbas, jugo de limón y las nueces. Vierte la mezcla líquida sobre los vegetales y mezclalos. Añade los cuartos de remolacha y revuelvelos un poquito.

Sirve la mezcla en platos individuals y adornalos con los pedazos de queso. ¿Viste que facilito? Ahora no tienes excusa para no intentarlo.

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Posted by: Mildred

Mildred works in Technical Services.

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